BOSQUECILLO
Interiorismo e iluminación para Bar-Restaurante El Bosquecillo · Pamplona
El Bosquecillo lleva en el parque desde 1918. Empezó como quiosco regentado por un alemán que ponía cine mudo y contrataba txistularis para atraer clientela. Sobrevivió décadas, se deterioró, lo desmontaron en 1992 y renació como local de planta octogonal con grandes ventanales.
Para el interiorismo partí de lo que ya estaba ahí: el verde de la vegetación que rodea el edificio, el teja de los ladrillos, el blanco cálido de la fachada original. El terrazo recoge el pedreado del exterior y lo trae hacia el interior.
Las lámparas de papel sobrevuelan el local y hacen algo que me gusta mucho: que te fijes hacia arriba, que descubras el precioso artesonado de madera y lo sientas más cerca.






